Testimionios

ESTA ES MI HISTORIA

Esperaba con nerviosismo el día de la cita para la entrega de resultados; el médico me llamó personalmente, con el rostro que reflejaba preocupación, presentí que no era bueno lo que en unos minutos me dirían.

Pasé al consultorio y el doctor me invitó a tomar asiento luego de poner los resultados de los exámenes en su escritorio, Me dijo: “Mire ya tenemos sus resultados y nos dicen que son positivos a la prueba”. – Sentí que un escalofrío se paseaba en todo mi cuerpo, todo se nubló a mi alrededor y comencé a llorar desconsolada- Después de un silencio profundo del médico que me miraba, puso su mano en mi hombro y sentí consuelo.

Luego escuché unas palabras que hasta el momento me animan a continuar firme, confiada: – ” Por favor, permítame decirle algo que a mí en los más difíciles momentos me ha dado fuerza para continuar… Nunca estamos solos, a pesar del más profundo dolor, encontramos una mano que te da consuelo. Por favor no se derrumbe, siempre está la esperanza de nuevas alternativas para este padecimiento.

Nunca sospeché de la infidelidad de mi esposo y por tal motivo obedecía todo lo que me pedía, lo único cierto es que estaba ante un hecho “estaba diagnosticada con VIH” y me encontraba sola con mis hijos ante esta realidad que avergonzaba.

Fue un día luminoso cuando me dijo una señora que acudiera a Fundación Eudes, donde encontraría una mano amiga que me acompañaría en esta nuevo proceso, en donde dan un apoyo integral a mujeres con VIH/SIDA y sus familias. Desde ese día nació en mi una esperanza clara de saber que no estaba sola y que la vida me había dado una nueva oportunidad de vivir.